¿Quién manda en el partido? Pertenecer a un partido que no se sabe quién manda debe ser malo, muy malo.
Uno es cargo público de alto nivel, “ya no es presidente de un partido”, ni de éste ni de otro, que se llame, quizás, Unión Obrera y Socialista del Populacho Navarro; la otra es presidenta electa de Unión del Pueblo Navarro, un partido que defendía Navarra y que, si quiere, puede volver a defenderla.
La educación ha sido tomada a chirigota por Sanz, dándola a un partido socio que, si bien lo ha hecho medio decente, será por eso, porque no es de los de Corella, aunque sí ribero.
El que pierde los papeles cara al resto de España para mantener el sillón, ahora los pierde para dejar sin palabra a la presidenta de un partido al que él pertenece, eso ¿no es motivo para someterlo al comité de disciplina? Lo ha visto toda Navarra, lo ha visto toda España y, ¿representa a todas las mujeres y hombres de esta Comunidad de Navarra? Pues a alguno que no le votaron no y a los que le votaron, tampoco.
Vergonzoso cómo, mediante una falta completa de educación y de respeto, deja sin voz a quien gobierna una ciudad que, no tenga duda, que es más difícil de guiar que la Comunidad; pero, claro, desde la Ribera no se ve la realidad.
Tenemos que decir todos: “Señor Sanz, váyase”, no sólo hace el retículo, deja en ridículo a la presidenta electa, usted mismo la propició mediante su actuar manipulador, ¿qué pasa, ya no le gusta? Por favor, por las navarras y navarros, barra en casa, no le quite la palabra en público, tenga más respeto.
Esto sí que exige una rectificación pública, “que le pida perdón ante las cámaras a Barcina” y, de paso, a las mujeres. Tal como actuó es calificable de “machista”. Lo de prepotente ya lo sabíamos, pero esto…
María Arrieta Alecha (De Cartas al Director DNN)
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